¿Quién responde si aparece un defecto de fabricación?
Responde imprecxo, y del otro lado está la misma persona que coordinó tu proyecto. La vara es la especificación que autorizaste. Si aparece un defecto de fabricación nuestro, la pieza se repone o se corrige sin costo para ti. Quedan fuera el desgaste por uso, los daños por manejo o instalación indebidos, las variaciones razonables que traen un material natural y una mano artesanal, y lo que ya venía en el archivo que aprobaste. El alcance completo vive escrito en los términos del servicio.
¿Qué suma imprecxo cuando ya tengo un taller de confianza?
Suma las uniones. Una caja de madera con la tapa vestida en tela y una placa atornillada al frente sale de tres mesas distintas, y el punto donde una entrega a la siguiente es donde se pierden las piezas. Ahí trabajamos nosotros, traduciendo cada tramo a medidas y tolerancias que la mesa siguiente reciba sin adivinar, y coordinando que el conjunto llegue completo hasta tu visto bueno. Tu taller de confianza sigue siendo tuyo, y a su lado caben los oficios que tu pieza también pide.
¿Cómo eligen el taller que va a hacer mi pieza?
Lo decide tu pieza. De qué está hecha y qué quieres sentir al tocarla acotan la lista de manos posibles, y de ahí pesa quién ya resolvió ese cruce antes. Una marca que tiene que quedar plana sobre una superficie curva y una que tiene que aguantar sol y lluvia piden dos mesas distintas, aunque el logotipo sea el mismo. Cuenta la holgura que esa mano tenga para tomar tu pieza, y cuenta el control de color que sostiene a lo largo de una corrida, dentro de la variación razonable que un material natural siempre trae.
¿Y si mi idea pide un oficio que la red no cubre?
Salimos a buscar a quien lo hace. Cuando tu idea pide un esmalte al fuego, un mosaico veneciano o un damasquinado, tocamos puertas y revisamos lo que esa mano ya entregó en la misma materia antes de proponerte una ruta. Si tu pieza pide además una prueba física para validarla, tu cotización la describe con su alcance. Y cuando esa mano vive fuera de México, te lo decimos con todas sus letras y te abrimos la ruta más cercana en técnica y en tacto.
¿Puedo hablar con una persona antes de comprometerme con algo?
Sí, y esa plática es el arranque. Naiyel toma tu idea primero y te presenta por su nombre a quien va a coordinarla. Con esa persona hablas mientras la idea sigue en voz alta, con el taller quieto y la cotización por escribirse, y sigues con ella por WhatsApp o por correo, con una llamada cuando prefieras oír una voz y lo acordado por escrito en el mismo hilo. Quienes dirigen imprecxo firman con nombre propio en esta misma página.
¿Puedo cambiar algo después de dar el visto bueno?
Sí, y lo que cambia con el tiempo es qué tanto se puede rehacer. Mientras la pieza vive en el papel, tu ajuste entra a la especificación y regresa a tu firma sin que el taller se mueva. Cuando el material ya está cortado o la prensa ya corrió, revisamos qué admite la pieza a partir de ese punto y tu cotización se actualiza antes de seguir. Por eso quien coordina tu proyecto te dice en qué punto va la pieza cada vez que preguntas.