La veta de la madera cambia el mismo trazo de láser
Dos discos cortados del mismo tablero salen con el grabado distinto, y la causa está escrita en el anillo de crecimiento del árbol. Aquí queda por qué pasa, qué dice el banco de fichas de producción y qué se pide para que la línea muerda sin abrir cráter ni dejar aureola café.
Cada anillo de crecimiento guarda dos maderas, una de primavera porosa y una de verano cerrada y pesada, y esas bandas alternadas son lo que llamamos veta. Con la misma potencia el láser hunde el surco en la banda porosa y lo deja somero en la dura, así que un archivo idéntico da dos piezas distintas sobre dos tablas del mismo tablero.
Un grabado láser se manda como un archivo con una receta exacta, mismo vector, misma potencia, misma velocidad, mismo número de pasadas. Coloca ese archivo sobre dos tablas y vas a recibir dos piezas distintas. La diferencia entera vive en la madera. El haz quema un punto diminuto hasta que la fibra se va en humo, y la hondura del surco depende de la densidad que había debajo.
Antes de seguir, de dónde sale cada número. Los del banco de fichas de producción del Atelier van citados con su ficha y su paso de ruta. Los del oficio van dichos como oficio. El banco guarda 68 fichas donde la técnica es grabado láser y el material es madera. De esas 68, veinte nombran la veta en el campo que describe dónde se rompe la pieza. Ese conteo es el motivo de esta entrada.
La tabla trae dos maderas adentro
Esto lo sabe el oficio y ninguna ficha lo mide. Cada anillo de crecimiento contiene dos maderas. La de primavera crece rápido y sale porosa. La de verano crece despacio y sale cerrada y pesada. Las dos alternan a lo largo de la tabla y forman las bandas claras y oscuras que llamamos veta.
Con la misma potencia, la madera de primavera cede más material, el surco baja hondo y la línea se abre. La de verano resiste, el surco queda somero y el trazo sale pálido. Un trazo recto que cruce seis bandas sale con seis anchos distintos, y ese seis es un ejemplo armado para explicar el efecto. Es lo que ves cuando un grabado sale rayado con el archivo impecable.
De ahí sale una decisión de diseño que no cuesta nada, la orientación del trazo. Una línea paralela a la veta se queda dentro de una sola banda y sale pareja de punta a punta. Girada noventa grados atraviesa banda tras banda, y un nombre largo en horizontal sobre veta vertical las cruza a lo largo de todas sus letras. Muchas veces basta con girar el arte.
Hay maderas que reparten el poro parejo
Esta clasificación también es oficio, y ninguna ficha del banco nombra el poro anular ni el poro difuso. Las de poro anular concentran los poros grandes en una franja estrecha al inicio de cada anillo, y ahí entran el fresno, el encino y el roble, con la veta muy dibujada y el láser delatándola en cada trazo. Las de poro difuso lo reparten por todo el anillo, y ahí entran el arce, el abedul y el tilo, con densidad pareja en toda la cara.
El nogal se queda en medio, con veta viva y densidad pareja, y de las 68 fichas 41 lo nombran en el material. Cuando manda el detalle fino, pides poro difuso. Cuando manda que la veta se vea, pides poro anular y acomodas el arte para que ninguna línea delgada dependa de cruzarla. Los acabados del Atelier empiezan por esa pregunta, qué madera va debajo del trazo.
De dónde sale la aureola café
Quince de las 68 fichas nombran la aureola o el quemado de más en el campo que describe dónde se rompe la pieza. La aureola es calor que sobró. Cuando la potencia sube para vencer una banda dura, el exceso viaja por la fibra y tuesta alrededor del surco. Queda un halo café que ya no sale con lijado, porque entró en el poro.
El oficio la controla por tres vías, y conviene separar cuáles están escritas. La primera es bajar potencia y dar varias pasadas, y está escrita: la ficha del disco de nogal grabado lo pide en su paso tres, para que la línea muerda sin abrir cráter. La segunda es la asistencia de aire, un chorro constante que empuja la flama y el humo hacia un lado; está en el paso tres de la ficha del rosetón calado, y es la única de las 68 fichas que la nombra. La tercera es enmascarar la cara con película o cinta para que el tizne se quede en la máscara, y esa vía es conocimiento de técnica y nada más, porque ninguna de las 68 fichas la registra.
La prueba se hace sobre un retazo de la misma tabla
Cada lote quema distinto, por la especie, por la humedad y por el sellador que traía de origen. Por eso el taller corre un cuadro de pruebas de potencia y velocidad sobre un retazo de la misma tabla, y de ahí sale la receta de la corrida. Dos de las 68 fichas lo dejan escrito, la del emblema sobre madera clara y la de la tarjeta rígida de nogal.
El aceite o la cera final penetran más en la zona grabada, donde la fibra quedó abierta, y el patrón se oscurece al sellar. Por eso el cuadro se juzga ya aceitado, así lo que apruebas es lo que vas a recibir.
Una tabla pandeada cambia su distancia al lente conforme avanza el cabezal, el foco se corre y la línea se mueve con él. De ahí que el primer paso pida calibre. Dieciséis de las 68 rutas nombran calibre, cepillado o espesor en ese primer paso, con estos valores. Un disco de nogal se cepilla de 10 a 15 milímetros. Una tabla maciza de nogal o parota seca en horno llega de 20 a 25 milímetros. Una tarjeta rígida de nogal se rebana a 3 o 4 milímetros. Una tarjeta de chapa de fresno vive en 1 o 2 milímetros.
El canto ahumado y el cambio de máquina
El corte láser CO2 deja el canto ahumado con un tizne que mancha las manos, y se lija canto por canto a mano. El espesor decide qué máquina corta, y la ficha de la celosía calada lo escribe en su paso dos: si el espesor pasa de 12 milímetros o la madera es maciza, el corte se va a router CNC. La ficha del rosetón parte de triplay de abedul de 3 milímetros, y la de la caja de té corta cuerpo, tapa y nichos en una sola corrida sobre contrachapado de abedul de 4 y 6 milímetros.
Contando los talleres distintos que nombra el arreglo de ruta de cada ficha, el disco de nogal grabado recorre 5 pasos y 4 talleres, carpintería fina que cepilla, router CNC que corta, grabado láser que quema, carpintería otra vez para el hollín y el aceite, y empaque. La celosía calada recorre 4 pasos y 2 talleres, carpintería fina y corte láser CO2. La pieza llega pareja porque alguien decidió a qué taller le toca cada cosa.
Lo que conviene pedir
Nombra la especie y pide madera cuarteada para veta recta, o tangencial para la flama ancha de catedral. Pide el cuadro de pruebas hecho con la tabla de tu pedido y ya aceitado, acomoda el arte para que los trazos finos corran a favor de la veta, y pide los cantos lijados antes de sellar. Decide desde el principio entre veta seleccionada pieza por pieza y veta libre.
La veta es la firma del árbol. El láser la lee sin pedir permiso, y quien diseña para madera trabaja con esa firma desde el primer trazo.
Preguntas que llegan seguido
¿Por qué el mismo diseño sale diferente en dos tablas de madera?
La receta se manda idéntica, mismo archivo y mismos parámetros, y la diferencia entera vive en la madera. El haz quema hasta que la fibra se va en humo, y la hondura del surco depende de la densidad que había debajo. En el banco del Atelier, de las 58 fichas donde la técnica es grabado láser y el material es madera, 18 nombran la veta como punto de ruptura.
¿Cómo evito que las letras salgan rayadas o de grosor disparejo?
La orientación del arte decide. Una línea paralela a la veta se queda dentro de una sola banda y sale pareja de punta a punta. Girada noventa grados atraviesa banda tras banda, y un nombre largo en horizontal sobre veta vertical las cruza a lo largo de todas sus letras, con un ancho distinto en cada cruce. Muchas veces basta con girar el arte.
¿Qué es la mancha café alrededor del grabado y se puede quitar lijando?
Es la aureola, calor que sobró. Cuando la potencia sube para vencer una banda dura, el exceso viaja por la fibra y tuesta alrededor del surco, y ese halo café entró en el poro y ya no sale con lijado. El oficio la controla bajando potencia y dando varias pasadas, con asistencia de aire que empuja flama y humo, y enmascarando la cara con película o cinta.
¿Qué madera pido si el diseño tiene detalle muy fino?
Para detalle fino se pide madera de poro difuso, como el arce, el abedul y el tilo, que reparten los poros por todo el anillo y dan densidad pareja en toda la cara. Las de poro anular, como el fresno, el encino y el roble, concentran los poros grandes al inicio de cada anillo y dibujan mucho la veta. El nogal se queda en medio. Esta clasificación es conocimiento de oficio.
¿Por qué me piden una prueba antes de grabar todo el pedido?
Cada lote quema distinto, por la especie, por la humedad y por el sellador que traía de origen. Por eso se corre un cuadro de pruebas de potencia y velocidad sobre un retazo de la misma tabla, y de ahí sale la receta de la corrida. El cuadro se juzga ya aceitado, porque el aceite penetra más en la zona grabada y oscurece el patrón al sellar.
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